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¿El amor se mantiene?


Para responder a esta pregunta, empezaremos por responder la siguiente ¿Qué es el amor? Constantemente escuchamos frases como: “con amor todo se puede”, “el amor es la fuerza de todo”, “sin amor no hay nada”, “el amor todo lo soporta”. Convertimos el amor en un elemento en donde el ser humano busca trascendencia y plenitud, papel que antes desempeñaba la religión o cualquier santuario divino, uniendo lo espiritual con lo racional como si fueran uno mismo.

Para BHW el amor es una gran fuente de energía, sin embargo, creemos que justamente considerarlo como un “todo” y desear experimentarlo a como de lugar, no hará otra cosa más que decepcionarnos.

Psicológicamente hablando el amor es entendido y estudiado como un sentimiento que, a diferencia de las emociones, tiene dos componentes determinantes: un elemento cognitivo y una duración en el tiempo. Cuando hablamos de emociones, estas se caracterizan por ser respuestas fisiológicas espontaneas, automáticas y de corta duración, mientras que los sentimientos son una interpretación que hacemos de esas emociones y tienen incidencia de nuestros pensamientos para mantenerlos en el tiempo.

Al entender el amor como una construcción (de componentes emocionales y cognitivos), el tiempo es el encargado de marcar la trascendencia y firmeza para hablar de un amor sólido y seguro. Siendo así... ¿Cómo convertimos el amor en una fuerza que nos impulsa?

Y la respuesta es seguridad. la seguridad es la que determina el amor como constante fuente de energía, las bases sólidas nos dan la oportunidad de mantener comportamientos a lo largo del tiempo. ¿Te has preguntado alguna vez qué necesitas para sentirte seguro?

Cuando lo ponemos en estos términos, dejamos de lado la idea de amor romántico, porque éste si que es insostenible en el tiempo; y abrimos el abanico de posibilidades a un montón de cosas que te dan la garantía de no abandonar, y por el contrario volverte constante para seguir a pesar de los altibajos. Por esta razón, el amor no es algo que sentimos exclusivamente por el ser humano; por el contrario, lo que hacemos, nuestra profesión o nuestras pasiones, son justamente eso que nos garantizan estabilidad y fiabilidad, por lo tanto, es válido amarlas.

Siendo así, la clave para mantenernos en cualquier actividad desde el amor, es el ejercicio bidireccional de la interacción, es un dar y recibir en donde definitivamente la frase de Rayuela "un puente no se sostiene de un solo lado” , escrita por el famoso Julio Cortázar, toma todo el sentido. Cuando nos damos cuenta que no sólo se trata de otra persona, sino que todo lo que pongamos al otro lado de nuestro puente, nos ayude a sostener y nos devuelva en las mismas proporciones todo lo que damos, es cuando vale la pena que te preguntes ¿A quién o qué tienes del otro lado de tu puente?

Por último, como lo dijimos en líneas anteriores, el amor romántico es un estado, pero no es perpetuo, porque ese tipo de amor no tiene límites, es una renuncia desmedida a todo y todos por otro; es un abandono a mucho de lo que somos y una desconexión momentánea de la realidad por alguien más, es una constante búsqueda de justificaciones para actos que muchas veces van en contra de nosotros. Porque el amor romántico tiene un único objetivo y es aumentar nuestro valor como persona al sentirnos únicos y especiales. Este tipo de amor no es sostenible, porque llega el momento donde los límites son necesarios, donde tus necesidades tienen que ser comunicadas, donde poner los pies en la tierra es obligatorio, y donde tu existencia no debe ser justificada a partir de otros.


Recuerda que el amor es una búsqueda, NO un mandato.

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